El Callejon del Beso, Guanajuato

Rotulo en la entrada del Callejon del Beso

Cuando le dije a mi familia que iba de visita por primera vez a Guanajuato, lo primero que me recomendaron fue que no dejara de ir a visitar el Callejón del Beso. Nunca lo había oído mencionar y en mi imaginación, este era un callejón derecho, largo, y estrecho. Me dijeron que el callejón es tan estrecho que cuando dos personas caminan al lado opuesto y se encuentran casi se besan al pasar.

Todo fue opuesto a lo que me imaginaba lo único que si es muy estrecho. Al llegar allí subí por los escalones rápidamente a propósito dejando a mi esposa atrás. Cuando regresaba ella venia subiendo y cuando nos encontramos le tuve que robar un beso inesperado.

La primera parte del callejón del beso tiene unos cuantos escalones y al doblar un poquito es cuando el callejón se hace aún más estrecho. En la segunda parte del callejón siguen los escalones hacia arriba en forma derecha y es allí donde al encontrarse es cuando las personas casi se besan. Como usted puede observar en las fotos, las paredes están coloridas y limpiecitas así como es el resto de la ciudad.

El callejon del Beso es muy famoso y es visitado por miles y miles de personas cada año. Lo visitan por su historia y no por ser el callejón ya que es simple y no tiene nada que ofrecer a plena vista.





La historia va así:

"Doña Carmen, hija única de un hombre intransigente y violente, era cortejada por un joven galán, don Luis. Al ser descubierta por su padre, sobrevinieron el encierro, la amenaza de enviarla a un convento, y lo peor de todo, casarla en España con un viejo y rico noble, con lo que, además, acrecentaría el padre su mermada hacienda.

La bella y sumisa criatura y su dama de compañía, doña Brígida, lloraron e imploraron juntas, pero de nada sirvió.

Así, antes de someterse al sacrificio, resolvieron que doña Brígida llevaría una misiva a don Luis con la infausta nueva.

Mil conjeturas se hizo el joven enamorado, pero de ella, hubo una que le pareció la más acertada.

Una ventana de la casa de doña Carmen daba hacia un angosto callejón, tan estrecho que era posible, asomado a la ventana, tocar con la mano la pared de enfrente.

Si lograban entrar a la casa de enfrente, podría hablar con su amada y, entre los dos, encontrar una solución a su problema. Preguntó quién era el dueño de aquella casa y la adquirió a precio de oro.

Hay que imaginar cuál fue la sorpresa de doña Carmen cuando, asomada a su balcón, se encontró a tan corta distancia con su joven enamorado.

Unos cuantos momentos habían transcurrido de aquel inenarrable coloquio amoroso, cuando más abstraídos se hallaban los dos amantes, del fondo de la pieza se escucharon frases violentas. Era el padre de doña Carmen increpando a Brígida, quien se jugaba la misma vida por impedir que su amo entrara a la alcoba de su señora.

El padre arrojó a la protectora de doña Carmen, como era natural, y con una daga en la mano, de un solo golpe la clavó en el pecho de su hija.

Don Luis enmudeció de espanto, pues la mano de doña Carmen seguía entre las suyas, pero cada vez más fría.

Ante lo inevitable, don Luis dejó un tierno beso sobre aquella mano tersa y pálida, ya sin vida.

Por esto a este lugar, sin duda unos de los más típicos de nuestra ciudad, se le llama el Callejon del Beso."

Regrear del Callejon del beso al Estado de Guanajuato


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